La pandemia en Chile y el mundo deja cada día innumerables secuelas, y que por el momento, están lejos de ser cuantificables. Pérdida de seres queridos, crisis económicas, patologías adversas para quienes padecieron Covid-19 y trastornos psicológicos, por mencionar solo algunas, ya vislumbran un escenario bastante complejo.
Uno de los temas olvidados, puesto que el foco ha estado en el control de la pandemia, es el avanzar en materias de Inclusión. En esta línea, innumerables procesos de rehabilitación física se vieron truncados, ya que por razones humanitarias los centros se volcaron en dar atenciones de urgencia para contagiados por Covid-19.
Todo esto evidenció que las reglas del juego no están claras. Porque de existir protocolos de atención el estancamiento no sería tal. Es el momento de que sepamos poner la tecnología al servicio de la Inclusión como política de estado y avanzar en los servicios de rehabilitación telemática sin perjuicio de que esto debe ser como complemento a la terapia presencial. Nada reemplaza su efectividad una vez que las condiciones sanitarias así lo permitan.


Catalina Del Real

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